RONDAS DEL ALMA

(SISTEMA RONDALMA)

 

 

Rondas del Alma es una práctica sabia y sencilla que resulta un bálsamo sanador para cualquier persona en cualquier etapa de su vida.

 

¿De qué se trata?

 

Se trata de una síntesis metodológica diseñada para:

  • Pacificar las relaciones y los sistemas familiares

  • Promover el orden que permite que el amor fluya

  • Favorecer el proceso de desarrollo emocional y espiritual de personas de cualquier edad

  • Develar las causas de aquellos problemas humanos que causan sufrimiento y que son evitables

  • Encontrar la solución a dichos problemas

  • Provocar el asentimiento a las circunstancias y hechos que son inevitables

 

¿Cómo?

 

  • Por medio de una coordinación respetuosa y experimentada, inspirada en el sentido más profundo del amor hacia el otro

  • Compartiendo ordenada y discretamente en grupo la mirada sistémica de los problemas que cada uno padece y comunica resumidamente

  • Apoyando el reconocimiento del origen y el destino de cada uno, desde la experiencia, la fortaleza y la esperanza

  • Estimulando la progresiva aceptación de una Energía o un Espíritu Superior -según el entendimiento de cada uno- y la comprensión de su poder y su amor en nuestro destino

  • Promoviendo el camino de la humildad y la felicidad para todos

  • Facilitando el aprender a ordenar los sistemas familiares de acuerdo con ciertos principios y reglas que producen una armonía sanadora

  • Fomentando el recibir de los otros y el colaborar con una actitud de servicio silenciosa, pacífica y amorosa

  • Practicando la aceptación y el verdadero amor hacia todos en el encuentro, sin importar la apariencia o lo que diga o calle cada uno

  • Apreciando la ausencia de crítica y de consejos tanto como la empatía y la compasión

  • Concentrando la energía de las almas presentes

  • Buscando siempre aquello que fortalece y soltando lo que debilita

 

Principios

 

  • Cada uno es importante por derecho propio y puede cometer sus errores y encontrar las respuestas cuando esté preparado

  • La ronda permite vislumbrar lo que se puede lograr a través del compromiso, la empatía y la coherencia que demuestra

  • El respeto mutuo implica que nadie juzga ni culpa a los otros, ni los corrige, aconseja o consuela

  • Cada uno aprende a amar mejor experimentando el amor de los otros hacia uno

  • Cada uno aprende a cambiar el comportamiento y las actitudes, asumiendo sus responsabilidades y prestando servicio a los sistemas de los otros con su participación y su solidaridad silenciosa

  • Cada uno experimenta la gratitud de recibir que se transforma en el deseo de dar a otros para retribuir el servicio

  • Es inútil pretender controlar o cambiar a los demás

  • El afán de control y juzgamiento en general mantiene y acentúa los problemas

  • El mayor cambio de actitud suele ser no intervenir, simplemente abrir los ojos, los oídos y los corazones, para poder reconocer lo que es y asentir a ello, soltando la rigidez y la determinación de obtener las cosas de la forma en que queremos, soñamos o imaginamos que deberían ser

  • Podemos prestar más atención a nosotros mismos cuando vencemos el impulso de criticar o culpar y nos liberamos de la obsesión con las otras personas, que no son o hacen las cosas como nosotros desearíamos

  • Progresamos y crecemos cada vez que nos desprendemos de algo

  • No podemos cambiar a nadie salvo a nosotros mismos

  • No estamos solos si reconocemos un Espíritu Superior y nos dejamos guiar por él para así encontrar: la serenidad necesaria para aceptar lo que no podemos cambiar, la valentía para cambiar aquello que sí podemos y la sabiduría para reconocer la diferencia

  • Admitir que no tenemos las riendas de nuestras vidas nos libera de conductas inspiradas por el enojo, la frustración y el temor

  • Podemos vivir los reveses y las desilusiones como etapas de nuestro crecimiento, como oportunidades para aprender algo que necesitamos saber

  • Cada uno concibe a su manera el Espíritu Superior y se comunica con él o recibe sus señales de acuerdo con su entendimiento, respetando las creencias y las dudas de otras personas y sin intentar imponer las propias

  • Reconocemos que todos somos iguales pero no idénticos

 

 

Antecedentes y coordinación

 

Rondas del Alma (Sistema Rondalma) es la síntesis de muchas enseñanzas de distintos maestros, para responder con una metodología sencilla y accesible, que se puede reproducir en distintos ámbitos, a la necesidad de paz y reconciliación que experimentan todas las personas y las comunidades en las distintas etapas de su desarrollo. Se trabaja con los problemas a través de los cuales esa necesidad se manifiesta: malestares, conflictos, dificultades, enojos, limitaciones, enfermedades, adicciones, trastornos de conducta, etc.

 

Rondas del Alma se puede proponer como una herramienta maravillosa para dar respuesta al desafío de cubrir una gran falencia en la educación. Por un lado está la simple y obvia constatación de la gravísima ausencia de una formación emocional y espiritual en la educación institucional. Esta paradójica y sorprendente, aberrante y absurda carencia, cuando de formar se trata, ha sido señalada por muchas voces y desde los más diversos sectores como uno de los desafíos principales del siglo XXI.

Una pregunta que acicateó nuestra búsqueda durante mucho tiempo fue: ¿Cómo podemos ser tan “irracionales” por medio de la racionalidad para seguir ignorando en la práctica la importancia medular de la formación emocional y de la integración mente-alma-cuerpo para todos los aprendizajes? Dicha carencia educativa y la pregunta así planteada nos llevaron a la certeza de que había que sistematizar el aprendizaje más valioso:

 

EL APRENDER A AMAR.

 

Rondas del Alma es una metodología que facilita ese aprendizaje que podemos reconocer como primordial e insustituible para el bienestar individual y social. Es una síntesis simple, sabia y eficiente porque se ha nutrido de muchos conceptos y técnicas aportados por la búsqueda incesante del ser humano para lograr: por un lado, comprender y hacer fructíferos sus padecimientos y por otro lado, expandir su capacidad de ser feliz. Así, se pueden reconocer los aportes de distintas orientaciones de la psicoterapia de Occidente, los hallazgos de los valiosísimos grupos de autoayuda con focalización en temáticas especiales desarrollados a partir de la sabiduría de Bill W. y el doctor Bob, cofundadores de Alcohólicos Anónimos, y muchas enseñanzas de los caminos espirituales: tanto conocimientos y prácticas adquiridos de la sabiduría oriental, como de los rituales de las culturas más antiguas y las ceremonias de “sanación” de las culturas nativas. (*)

 

O sea que Rondas del Alma fue desarrollada como una sistematización de conocimientos espirituales y técnicos que permiten trabajar los caminos personales en grupo. Así, ha incorporado la sabiduría milenaria de muchos pueblos que atendían sus cuestiones más importantes en rondas, los lemas y principios de programas y organizaciones de autoayuda que han demostrado su profundidad y su eficiencia en la asistencia a cientos de miles de personas y las reglas y metodología desarrolladas por Bert Hellinger, a través de los Órdenes del Amor y las Constelaciones Sistémicas. Los aportes conceptuales y metodológicos de Hellinger son indispensables para coordinar Rondas del Alma y es por ello que el rol de coordinación debe ser ejercido por alguien con formación en Constelaciones.

 

(*) Durante muchos años de búsqueda, anduvimos a tientas alrededor del descubrimiento que anhelábamos. En el camino surgieron notas, escritos y talleres: “Entrenar el ángel”, “Entrenar la capacidad de ser feliz”, “Desarrollar la capacidad de amar”, “Cultivar la planta que da flores de luz”, “La palabra amor, la madre y el amamantamiento”, “La reconciliación con la fuente”, “Arte para la vida”. También alentamos un proyecto de colegas para fundar “Casa del Alma”. En todo el trayecto fue quedando claro que buscábamos darle un espacio al alma, al saber sistémico, a la necesidad de reconocer y cuidar el cuerpo y la mente a través de una disciplina de respiración y ejercitación, a la reconciliación con la madre y el padre como fuentes de vida y el estar abiertos a las señales que brinda una energía superior que nos guía y que podemos comprender estando alertas y receptivos, especialmente a los otros, que son los mensajeros y los maestros circunstanciales que esa energía superior utiliza para comunicarse. Nuestra búsqueda tenía que ver con la necesidad de darle a la psicoterapia la oportunidad de ampliar la comprensión de los fenómenos humanos y de regresar a su concepción más abarcadora a partir de su definición etimológica: psiqué = alma.

 

 

Ámbitos de aplicación y Objetivo general

 

Esta síntesis metodológica ha sido bautizada así para promover su difusión a todos los espacios posibles: instituciones educativas, instituciones de salud, juzgados, corporaciones y asociaciones gremiales y profesionales, organizaciones productivas y administrativas, públicas, privadas y no gubernamentales.

 

Nuestro compromiso es estar al servicio para expandir:

EL PODER DE LA RECONCILIACIÓN

con claros beneficios para el aprendizaje, para el desarrollo social y económico y para la paz en la convivencia de la comunidad.

Según las circunstancias se puede hablar de Sistema RONDALMA o simplemente de Rondas del Alma, nombres equivalentes o sinónimos.

 

Relato que reproduce la vivencia

 

En esta oportunidad hay veintidós participantes, un coordinador y un asistente, todos sentados en rueda. (A veces hay sólo seis participantes, a veces llegan a treinta. Ni más, ni menos.) La sala de reunión puede ser más grande o más chica: en una escuela, en una casa, en un consultorio o centro de salud, en un salón de usos múltiples de un edificio, en una Ong, en una empresa o en un espacio ofrecido por alguna entidad, ya sea privada o pública. La gente está sentada en sillas o en almohadones, según su preferencia, y hay un lugar vacío a la derecha del coordinador (o coordinadora). Éste abre la reunión, dando la bienvenida a todos, presentándose a sí mismo y haciendo una referencia agradecida al asistente que tiene a su izquierda (aunque no es imprescindible que haya asistente), solicitando que levanten la mano quienes son nuevos y no conocen la metodología y luego pidiendo que se presenten en el sentido de las agujas del reloj, con sus nombres de pila y una frase que sintetice cómo se sienten y qué expectativa tienen de la reunión. Cada coordinador utiliza su estilo de apertura y transmite su experiencia y su formación de la manera que elige para que las almas de los presentes se sientan invitadas a confiar y colaborar con el trabajo de todos, que es anónimo y confidencial. Sintéticamente, hace una introducción que da cuenta de sus antecedentes, honra a sus maestros y explica cómo se trabajará. En esta oportunidad dice: “A través del trabajo que se va a realizar, todos pueden beneficiarse sanando algo más y aprendiendo de una u otra manera una nueva perspectiva de alguna cuestión o problema que también los atañe, aunque haya sido presentado por otro. Todos los que estamos sentados tenemos denominadores comunes que nos unen: todos somos hijos, todos alguna vez sufrimos, todos necesitamos ayuda, todos podemos brindar algún servicio, todos nos beneficiamos cuando reconocemos algo más en el camino de la humildad, cuando nos reconciliamos con nuestro origen y nuestro destino, cuando podemos mirar hacia aquello que necesita ser mirado y reconocido con un espacio en nuestro corazón, cuando nos reconciliamos con todos los que forman parte de nuestro sistema más allá de los juicios morales, cuando podemos vivir en paz y adquirir serenidad por medio de la integración de aquello que quedó negado y excluido, sin sentirnos mejores o peores que otros. Todos acudimos al encuentro de Rondas del Alma, motivados por la esperanza de que exista la posibilidad de poder sanar o curar aquello que nos perturba y nos impide ser felices. Muchas veces esa perturbación se origina en que no podemos vivir con toda nuestra alma presente, ya que ésta quedó apresada, bloqueada o condicionada, por hechos dolorosos del pasado que no encontraron una solución apropiada en su momento y tampoco con el correr del tiempo, ya sea durante nuestra propia vida o en la vida de nuestros ancestros. Estamos en paz cuando podemos tomar todo lo recibido de la corriente de vida que nos antecedió con gratitud y reconocimiento, sin opinar si era mucho o poco o si era lo adecuado o había algo mejor... y reina el orden en nuestro sistema familiar.”

Voy a ir invitando a los presentes que vayan diciendo por turno su nombre de pila y cuál es su tema o problema en forma muy sintética, siguiendo la consigna de que su frase contenga en lo posible entre tres y diez palabras. Después podrán agregar más información si resulta necesaria. Algunos mostrarán o expresarán su urgencia por trabajar algo y otros manifestarán que prefieren esperar o que todavía no están preparados. La experiencia va mostrando que las personas que participan de Rondas del Alma suelen estar preocupadas –en distintos grados y con diferente intensidad- por algún problema que les gustaría resolver. Algunos pueden estar abrumados y agobiados, otros simplemente consternados, confundidos, o ansiosos y alertas. Normalmente han buscado las causas del problema que los aqueja o simplemente los asombra; han hecho alguna terapia o han consultado informalmente con distintas fuentes, en busca de la explicación del fenómeno que los ocupa o perturba. Han revisado las experiencias difíciles del presente y del pasado, desde alguna pérdida reciente hasta las instancias más trágicas y desgarradoras o traumáticas de la infancia. A veces sintieron que se acercaban a un esclarecimiento, pero en muchos casos ni siquiera han avizorado un principio de explicación y mucho menos una solución. A veces están quizás un poco resignados, pensando que está en sus genes o en su mala suerte y que es algo incurable. Algo de esto último puede ser cierto, pero no invalida la esperanza de mejorar o cambiar algo y por ello están en la ronda. ”

La comprensión de los motivos por los cuáles enfermamos y de la metodología para curar las raíces de los problemas se ha expandido de una manera impresionante a través de las enseñanzas de Bert Hellinger, iluminando en la práctica no sólo los caminos de la enfermedad sino también los de la “sanación” en la familia y mostrando la oportunidad de salida y solución que la enfermedad viene a señalar, tal como establecieron los autores Dethlefsen y Dahlke en su maravilloso trabajo que se titula justamente: “La enfermedad como camino”. La comprensión de Hellinger de cómo se gestan los sufrimientos y las tragedias y la sencillez con la cual desanuda las implicaciones transgeneracionales, ha inaugurado una nueva dimensión y una nueva era en los tratamientos del padecer humano. La experiencia muestra que esta forma de trabajar conmueve con intensidad reparadora a todos los participantes e interpela hasta los cimientos las concepciones tradicionales del desamor y de los traumas. Muestra conexiones amorosas ocultas y “ciegas” que enferman, limitan e incluso hacen morir o matar. Estas conexiones fueron llamadas “implicancias sistémicas” y también “enredos familiares”. Para develar o traer a la luz estas conexiones intergeneracionales que perturban y trastornan, para devolver el orden y la paz del sistema que permita fluir el amor que sana, Hellinger desarrolló un método casi pre-verbal, sencillo, silencioso y pausado, con algunas frases sanadoras. Ahora les muestro con un ejemplo. Pidiéndole a algunos participantes que me ayuden a representar a los miembros de mi grupo familiar, “constelo” o configuro la imagen interna de mi familia: la de origen con los padres y hermanos o la familia actual, la pareja y los propios hijos. Cada persona tiene en su interior la imagen de un determinado orden en su familia y la explicita cuando elige representantes y los ubica de acuerdo con dicha imagen en “el campo”, aquí, en el centro de la ronda: “planta” su imagen, que cobra vida por medio de los participantes elegidos para tomar los lugares de familiares actuales o ancestros del propio individuo. Cuando la persona se centra y los ubica, tomándolos por los hombros y llevándolos lentamente, le está asignando a cada uno no sólo un lugar sino también el campo visual en el cual les corresponde mirar y una dirección preferencial de la mirada. Lo que aparece en primera instancia es una “constelación” en el sentido de distancias relativas y posicionamientos, pero no se determinan posturas ni sentimientos concretos. Muchas de estas configuraciones relacionales muestran enseguida fuertes tensiones que los representantes manifiestan y expresan. Quien es ubicado lejos, marginado y sin otras personas en su campo visual, siente esa posición como una carga o un castigo. Cada lugar tiene su energía, o sea que cualquiera sea la persona que lo represente tenderá a sentir y percibir de forma parecida. Los representantes van comunicando los sentimientos y tensiones en las relaciones que perciben y experimentan en ese lugar que les tocó. Al avanzar el trabajo se van probando una serie de frases simples que tienen un efecto sanador. Los representantes de la constelación muestran si la frase utilizada es acertada y produce un cambio real. Todos vamos viendo. De esta manera, se va experimentando con distintas soluciones posibles y se van comprobando los resultados, por prueba y acierto. El proceso también incluye la posibilidad de
variar las posiciones para buscar un orden bueno en el que cada representante se encuentre a gusto en su posición. Habitualmente el orden en una familia implica que los padres se encuentren lado a lado, (en principio el hombre a la derecha de la mujer, ligeramente girados el uno hacia el otro, con la posibilidad de que la mujer apoye la cabeza sobre el corazón del hombre, y éste la suya sobre la cabeza de la mujer) con los hijos enfrente, quienes forman un semicírculo en el que el hijo mayor ocupa el primer lugar en el sentido de las agujas del reloj, y después los demás, por orden de edad, incluyendo a aquellos que estaban olvidados o excluidos.”

“Lo que prevalece siempre en todas las dinámicas que vamos a presenciar, es el amor leal y profundo de los hijos hacia los padres. Los hijos amamos de una manera ciega e incondicional. No sólo somos dependientes y necesitados de amor como siempre se supo, sino que somos capaces de amar “a muerte”, “con cuerpo y alma”, inmolándonos si hace falta para salvar a nuestros padres, por medio de un amor inconsciente y enceguecido. Durante toda la vida permanecemos unidos a nuestros padres, estén ellos vivos o muertos, los hayamos conocido o no. Esta lealtad nos lleva a querer asumir la infelicidad de ellos, a no ser más ni mejores que ellos. Si los padres son infelices en su matrimonio, los hijos tenderán a padecer también en sus propias relaciones. Los hijos adoptivos por ejemplo, muchas veces tienen que fracasar para honrar a sus padres legítimos, porque viven con la sensación de que, si no fuera así, los estarían traicionando. Y siempre funciona la lealtad, incluso cuando aparentemente no haya relación o ésta sea de enfrentamiento. De todas maneras, esos hijos también están al servicio de la familia y cumplen la misión que les fuera asignada por el alma familiar que transmite su mandato de generación en generación. El orden que impone el alma familiar busca la expiación de las injusticias cometidas contra algún miembro anterior o contra miembros de otros sistemas. En el caso de un asesinato cometido por uno de los miembros del sistema, el acto no será olvidado sin una expiación. Los hijos y otros miembros de la familia nacidos posteriormente se verán enredados en la culpa. Suelen darse más asesinatos o suicidios en la primera o segunda generación siguiente.”

“Al final de cada constelación, muchas veces el participante que configuró su sistema puede ocupar el lugar de su representante, de su alma. Ha podido observar la dinámica de su familia desde afuera, por medio de un trabajo que dura entre 10 y 45 minutos. Algunos aspectos estarán más claros y asociados a fenómenos que es capaz de recordar y reconocer, otros serán más misteriosos e inexplicables por falta de información o maduración. Pero lo único que necesita es interiorizar con todos sus sentidos la imagen de solución o de orden lograda y llevarla atesorada en su alma, no en su personalidad, como una semilla germinada que necesita tiempo y oscuridad para crecer y dar frutos. Es interesante pero no indispensable prepararse para este tipo de trabajo investigando en la familia, preguntando a padres, tíos o abuelos. Las preguntas sobre hechos decisivos se refieren a muertes y circunstancias de las mismas, injusticias o culpas, desgracias y desarraigos, compromisos anteriores de padre o madre. La red de vínculos que une a la familia se muestra en una constelación familiar. Todo ocurre y se mantiene por amor, aunque sea ciego y enferme o mate. La falta de orden impide que el amor fluya y sane: restableciendo el orden se permite que el amor pueda encontrar la solución. La energía y el respeto del grupo permite el trabajo y es la base necesaria para deshacer implicaciones nefastas y antiguos enredos. Por fin reina la paz cuando se encuentra un orden nuevo en el cual cada uno tiene un lugar bueno y seguro y desde el cual el amor y la unión pueden ser conscientes y maduros, reconociendo cada uno su origen y su destino con respeto por el destino de los demás y sin juicios de mejor o peor. Resulta milagroso cómo se ven disolverse tensiones y problemas aparentemente insolubles, cuando el pasado puede pasar a ser pretérito y el futuro puede ser vivido con esperanza y gratitud. La familia como un todo, responde a un comportamiento global que depende de un alma grande. Esta alma responde a ciertos órdenes que están dictados por la conciencia arcaica. Cuando no se respetan esos órdenes, alguien en la familia enferma o padece de alguna manera para que el sistema se vuelva a ordenar. Es como un servicio que el miembro enfermo presta por amor al sistema para que éste tenga la oportunidad de ordenarse. A veces se tiene que acumular mucho padecimiento antes de que se comprenda y se vuelva al orden. Pero lo importante es saber que todo se produce por amor.”

“El primer orden (en el sentido de ley) del alma familiar es el llamado de vinculación o pertenencia. El segundo orden es el de equilibrio entre dar y tomar. El tercer orden se refiere a las reglas que conducen la convivencia de un grupo: el orden original o sea la antecedencia o jerarquía de acuerdo con el tiempo, como también normas, ritos, creencias, convicciones y tabúes comunes que esperan ser respetados.”

“Cada miembro de la familia tiene el mismo derecho a pertenecer, o sea que cuando a alguien de esa familia se le niega el derecho a pertenecer y se lo excluye, el alma muestra el desorden a través de síntomas en algún miembro posterior. Los hechos o situaciones más comunes por los cuales se excluye a alguien en la familia tienen que ver con enojos, reproches, culpas o enjuiciamientos. En ese nivel juega la conciencia moral. Por ejemplo, se excluye a las parejas anteriores y se los pretende dejar afuera del alma y de la historia familiar, olvidados. Puede haber sido el caso de los padres o de los abuelos. Y puede ocurrir que un hijo o una nieta se comporten como aquella pareja anterior y contraigan la misma enfermedad o quieran morir como quiso aquél, por ser abandonado y sustituido. Y hasta que no se reconoce el lugar a esa anterior pareja, el hijo o nieta en cuestión no pueden quedar liberados de esa identificación o implicancia sistémica. El síntoma muestra el desorden sistémico y clama para que los miembros del sistema reconozcan al excluido para que reine el orden y la paz. Esto coincide con la concepción de la enfermedad como camino y la crisis o el conflicto como oportunidad. Pero Hellinger ha aportado además la mirada sobre estos órdenes muy sencillos que permiten rastrear el camino, tener la hoja de ruta para detectar qué orden está alterado y una herramienta, las constelaciones, que permite mirar quién y dónde quedó excluido o fuera de lugar y qué culpa o deuda quedó sin equilibrar. Es posible solucionar honrando al excluido, expresando el dolor de la pérdida y reconociéndole no sólo su lugar sino también el lugar que dejó para que lo ocupara otro u otra que permitió una descendencia, tal como se dio. Pero hay que mirar hacia él o ella para reconocer, y darle un lugar en nuestro corazón y en el alma grande de la familia, si no, volverán como vuelve lo negado, la sombra, con el poder y el dominio de aquello que se quiere evitar por medio del desconocimiento y el olvido. En un caso, un hijo tenía conductas de riesgo con el coche y conducía habiendo bebido. Cuando la madre comprendió que estaba identificado con un primer novio de ella que había muerto al volante, ella le pudo decir al hijo: “Lo amé mucho y tiene un lugar muy importante en mi corazón” y le mostró fotos que tenía guardadas bajo llave en la casa de la abuela. De esta forma, el hijo pudo sentirse aliviado de esa carga y también pudo hablar con el padre con quien tenía una relación muy hostil y le dijo al padre: “Ahora sé que eres el mejor padre para mí”. Con esas dos frases de reconocimiento y amor se restableció el orden que estaba alterado por un amor no reconocido.”

“Muchas veces los destinos de la familia de origen se imponen sobre la pareja actual, cada uno de los miembros de una nueva pareja está unido a su familia de origen por un desorden y eso los distrae de su realidad actual, porque intentan resolver hacia atrás y mientras miran para atrás, pierden de vista a quien tienen al lado. Y después de años de convivencia, es notable comprobar que no se veían, que estaban juntos pero sin estar del todo y recién cuando pueden resolver sus ataduras, desanudar los desórdenes que los mantenían enredados, de repente se “descubren”. Entonces quizás comprenden por qué se eligieron y también por qué no se podían ver (y quizás hasta se odiaban por eso!) El amor verdadero no enjuicia, asiente, está más allá de la diferenciación entre el bien y el mal. Los enfrentamientos surgen cuando uno se siente más o mejor, donde alguien se pone por encima de otros, especialmente cuando se siente moralmente superior, entonces excluye de su corazón al otro “inferior”. Cuando uno acepta al otro tal como es, sin tratar de cambiarlo, ambos permanecen iguales, en un lugar común y se pueden amar y estar sanos. Siempre es por medio del amor que se pueden mejorar las relaciones.”

“No podemos pretender amar a nadie si no amamos a nuestra madre. Aquel que excluye a su madre, la enfrenta, la critica, la enjuicia y la culpa, o simplemente la abandona y pretende matarla con la indiferencia, no puede amar a nadie, ni a su pareja, ni a sus hijos. Tarde o temprano la exclusión se le vuelve en contra, porque el gran amor comienza con la madre: la palabra amor, en todos los idiomas, está relacionada con el amamantamiento. Y siempre volvemos a buscar ese gran amor, si lo experimentamos o si nos faltó. Cuando una persona no ha tomado a la madre, busca en la pareja, reemplazar a la madre que niega y la pareja no resiste tal exigencia, se rompe.”

“La vida misma es un regalo, tal como nos es dada por nuestros padres y cada uno llega al mundo con un destino especial, un sentido que viene determinado por los padres que nos son dados y por sus ancestros, todos tal como fueron. “Así, tal como sois, os tomo y os amo” (los haya conocido o no, me hayan cuidado o no): en ese nivel de honra y aceptación respetuosa no hay exigencias ni reproches y el amor es profundo y abre los corazones; fortalece tanto a los padres como a los hijos. El amor a los padres es lo que hace felices a las personas. La persona que ama a sus padres lo deja ver siempre: se le nota en el rostro que está radiante y también porque es amada y ama su trabajo y consigue tener dinero. Muchas veces se dice de esas personas “tiene ángel”. Por el contrario, el que no tiene dinero o no consigue trabajo o no tiene pareja, está separado de la madre: está desalmado, “desangelado”. La salud y la prosperidad y la realización en el amor dependen en primerísima instancia de haber tomado a aquella persona que nutrió nuestra gestación y nos “dio a luz.” Bueno, ahora vamos a comenzar con la ronda y les voy a pedir que no olviden de decir cada uno su nombre antes de hablar, por favor.”

Cuando el coordinador le da la palabra al primero sentado a su izquierda, la diversidad va apareciendo en la ronda junto con las constantes que nos hacen a todos iguales:

 

* “Soy Ricardo y sufro ataques de pánico y también depresiones”.

* “Me llamo Mónica y me di cuenta de que estoy sola porque no sé conservar a mis parejas.”

* “Mi nombre es Soledad y padezco fuertes dolores de cabeza... haría cualquier cosa por calmarlos”.

* “Me llamo Ezequiel... me cuesta decirlo: tengo mucho éxito con las chicas pero voy de una en otra, sin posibilidades de crecer y comprometerme en una relación.”

* “Soy Omar... tengo un nudo en la garganta y no puedo hablar ahora.”

* “Me llamo Elsa y estoy muy confusa.”

* “Me llamo Miguel y mi problema es mi empresa, no sé si ampliar el capital o no.”

* “Mi nombre es Sergio y vine a ver si me puede servir, en mi familia hay un montón de problemas.”

* “Dolores y mi problema es que siempre que consigo trabajo, hago algo para perderlo.”

* “Martín, me llevo muy mal con mi hermana y eso me hace sufrir mucho, pero no lo puedo evitar.”

* “Mi nombre es Zulema y me pasa que vivo mortificada porque me siento culpable de todo lo malo y lo defectuoso.”

* “Me llamo Víctor... soy demasiado tímido y no me animo con las chicas.”

* “Mirta, tuve un cáncer de mama y tengo pésima relación con mi madre”.

* “Soy Gerardo y sufro de depresión... he pensado muchas veces en terminar con mi vida... y ahora a mi hijo le pasa lo mismo...”

* “Soy Nadia y mi problema es una paciente que se está muriendo.”

* “Pamela, soy demasiado racional... hasta un punto en que ya no siento.”

* “Soy Simón y mi problema es que me siento rechazado por todo el mundo.”

* “Me llamo Marina y mi tema es que a pesar de que trabajo como una burra, nunca me sobra un peso.”

* “Yo soy Lucía y vivo enferma, cuando no es una cosa, es otra...”

* “Me llamo Andrés, siempre me cuestiono por mis culpas y no puedo vivir en paz ni transmitir tranquilidad.”

* “Soy Daniela. Tengo muchos problemas. Pero no se me ocurre uno en particular ahora.”

* “Luisa, soy maestra y me canso mucho en la escuela, vine a observar y a aprender.”

 

Cuando le toca el turno a Ricardo nuevamente, el coordinador le pregunta si quiere contar algo más. Ricardo lo mira fijo y contiene las ganas de llorar. El coordinador le pregunta si quiere trabajar su tema directamente. Él asiente y va a sentarse a la derecha del coordinador. Se quedan en silencio mirándose, hasta que el coordinador dice muy suave pero firmemente: “¿Cuál es el problema?” “Sufro depresiones y ataques de pánico y no entiendo por qué me pasa lo que me pasa..., además mis relaciones de pareja siempre naufragan...”

Coordinador: “¿Qué edad tienes?”

Ricardo: 45 años

Coordinador: ¿Y cómo es tu vida?

Ricardo: Soy artista y docente de diseño gráfico...

Coordinador: ¿y qué más haces?

Ricardo: He invertido gran parte de mi vida y de mi energía en una organización pacifista junto con mi madre: he recibido “un nombre de paz”, así cómo en otras organizaciones se recibe “un nombre de guerra”.

Coordinador: ¿Quién hizo la guerra en tu familia?

Ricardo: El padre de mi madre, en el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial.

El Coordinador lo invita a que elija un representante para su abuelo, una para su madre y alguien que lo represente a él mismo. Después, el coordinador elige representantes para las víctimas y las coloca a los pies del abuelo. Finalmente el trabajo devela que él tiene las dos energías: la blanda (de su nombre de paz) y la dura (la de su nombre alemán). El momento más misterioso y tierno del trabajo se produce cuando su representante se sitúa junto a las víctimas del abuelo (“enfrentado a él”) y el coordinador le hace repetir una frase: “Lo hago por ti, abuelo, por amor”. En ese momento recién se quiebra, llora, se emociona hasta la médula y es él, entero. El coordinador le hace decir: “Tomo de ti la fuerza, para hacer algo bueno con ella.” El coordinador invita a Ricardo a situarse al lado de su alma (el representante que ha tomado su lugar en el trabajo). En su rostro se puede ver el alivio: recién es libre para amar y para vivir su vida cuando, junto a su alma, puede reconocer y tomar lo que el sistema ha querido negar y ocultar como una culpa y una vergüenza. En su sonrisa se trasluce que se siente reconciliado con su origen y con su destino.

Coordinador (con Ricardo nuevamente a su lado): “Nos lleva mucho tiempo y mucho esfuerzo llegar a la principal encrucijada para aprender lo que uno se niega a aprender y que nos impide amar libremente y ser felices. La enfermedad y el conflicto llegan una y otra vez a nuestro cuerpo y a nuestro ser hasta que podemos mirar allí donde no mirábamos por amor ciego (en el caso de Ricardo a su madre y a su abuelo). Todo se hace por amor al sistema familiar, pero hay amor que enferma y amor que sana. Muchas gracias, Ricardo. (se abrazan y Ricardo vuelve a su lugar)

Coordinador: ¿Podemos continuar? ¿Cómo era tu nombre?”

“Mónica, tengo 52 años, soy maestra secundaria, siento que hay algo que me ha impedido mantener una buena relación de pareja duradera, aunque he tenido varias relaciones importantes. Ya no puedo sonreír o me cuesta mucho hacerlo y me parece que tengo la mandíbula trabada por el rencor.”

Coordinador: “¿Qué pasó en tu familia de origen?

Mónica: “Mi padre se fue tempranamente del hogar y mi madre nunca aceptó aquél “abandono”.

El coordinador le propone realizar un trabajo sentada en su silla: le indica que cierre los ojos y coloque sus propias manos enfrentadas, poco a poco la va guiando para que visualice en una mano a aquellos que sonríen y en la otra a aquellos que muerden. Con mucha pausa, le va hablando para que repase las imágenes de unos y otros y por fin, le indica que muy lentamente, esperando la energía y las señales, vaya acercando las palmas de las manos hasta juntarlas y entrelazarlas. Todos observan en profundo silencio cómo integra sus dos mitades o sus dos instintos y cómo el resultado de pacificación se refleja en su cara distendida y sonriente.

Coordinador: “¿Está bien así?

Mónica asiente sin dejar de sonreír.

Coordinador: Puedes practicarlo cada vez que sientas enojo o cuando se te trabe la mandíbula.

El Coordinador vuelve a dar la palabra y todos van agregando algo a lo que dijeron antes, hasta que la ronda llega a Lucía, quien ha dicho que siempre está enferma:

“¿Quieres trabajar?”

Y entonces, Lucía, de 35 años, maestra jardinera, preocupada por sus reiteradas e incesantes enfermedades, configura su familia de origen por medio de representantes para sí misma, su padre, su madre, su medio hermano y la madre de él (primera esposa de su padre). Por fin, después de una constelación muy conmovedora para todos los presentes, comprende que sus enfermedades le han llegado para que le reconozca un lugar a una persona excluida del sistema: la madre de su medio hermano (mayor que ella) y pronuncia la frase sanadora que antecede la imagen de solución con la cual concluye su constelación: “Gracias a que perdiste tu lugar, tengo mi vida”.

Lucía agradece y vuelve a su lugar, visiblemente aliviada y esperanzada.

Luego el coordinador invita a Andrés, que está sentado a continuación de Lucía, a trabajar, cuando éste dice: “Ya he cumplido 67 años y me pregunto hasta cuándo voy a seguir así...”

Andrés es de origen eslavo, médico oncólogo y profesor universitario, sufre porque no puede darles a sus pacientes y alumnos la tranquilidad que quisiera y permanentemente se cuestiona por sus culpas... En su constelación se va desplegando la resistencia a reconocer un gran enojo “atesorado” desde los cuatro años de vida, cuando su papá fue fusilado. En un bello trabajo va reconociendo sus pérdidas tempranas y su bronca por ellas. Hasta que se puede reconciliar con víctimas y victimarios y puede decirle a su padre, en su lengua materna, cuánta falta le hizo y cómo respeta su destino. En su rostro se dibuja el alivio y la calidez que descubre asombrado, con un gran reconocimiento hacia el grupo que prestó su cuerpo y su energía para realizar la configuración y sacar a la luz el nudo que tenía amarrada su vida en el dolor y la insatisfacción, a pesar de sus importantes logros y su gran emotividad.

El coordinador propone una ronda chica en el campo con todos los representantes para agradecer al sistema de Andrés y que él pueda agradecer a cada uno con una inclinación de la cabeza. Él dice: “Gracias, Andrés, por compartir tu aprendizaje que te costó tantos años y tantos sufrimientos”.

Luego sigue la ronda grande y cada uno va diciendo algo más. El coordinador da alguna indicación o plantea algunas preguntas. Por ejemplo, cuando Soledad dice que tiene miedo de trabajar el tema de sus dolores, el coordinador le dice que está bien, que no se apure, que se relaje y sienta dónde está ese miedo. Cuando Zulema llora copiosamente y reitera que vive mortificada porque le parece que es culpable de todo lo malo y de todo lo defectuoso, aunque ignora por qué se tiene que torturar tanto y por cualquier causa, incluso por cuestiones aparentemente triviales..., el coordinador le dice: “Abre los ojos y mírame. Fíjate si te puedes calmar y quizás luego podamos trabajar.” A Gerardo le pregunta desde cuándo sufre de depresión y él responde “desde que me separé de mi mujer.”

Coordinador: “¿Y por qué quisieras trabajar?”

Gerardo: “Porque lo peor es que mi hijo de 13 años parece haberse copiado de mí y está melancólico y angustiado.”

Coordinador: “Fíjate si puedes identificar qué sentimiento te produce esto y cuando te toque nuevamente me lo dices.”

A continuación Nadia dice: “Como terapeuta me ha tocado atender pacientes terminales, pero nunca tuve tanta angustia como esta vez y siento que no la puedo ayudar.”

Coordinador: “Ven”. Y, cuando ella quiere retomar su explicación: “Espera. No hace falta que me digas más. Piensa si la enfermedad es varón o es mujer. Ahora elige a alguien que te represente a ti y a alguien para la Enfermedad.”

Después el coordinador elige a alguien para que represente el Destino y lo coloca atrás de la Enfermedad que es mujer y le pregunta a Nadia qué pasó con su madre. Gracias al trabajo se va develando una implicancia con la abuela materna española que murió en la Guerra Civil cuando la madre era muy pequeña. La madre llegó con su padre (abuelo materno de Nadia) que se volvió a casar y esa nueva mujer murió de la misma enfermedad que padece la paciente de Nadia. Cuando Nadia le da la honra a la abuela, a la segunda mujer del abuelo y al Destino, se muestra sumamente aliviada y en paz.

En este momento el Coordinador aprovecha para recordarles a todos los que han trabajado que la nueva imagen debe permanecer en el alma sin ser removida o molestada, tal como una semilla que necesita estar enterrada para germinar.

Continúa la ronda y cuando Ezequiel dice que se siente “un fracasado con muchos éxitos”, el coordinador le pregunta:

“¿Y para qué harías un trabajo, para lograr qué?”

Ezequiel: “Me gustaría formar un hogar porque ya me siento medio viejo para seguir en la conquista, para “sentar cabeza” como dice mi tía.”

Coordinador: “Concéntrate en la sensación de vejez y en el dicho de tu tía.”

Cuando le vuelve a tocar el turno a Soledad, ella llora y dice que ha estado reflexionando y que su dolor más grande fue que en el colegio era la única que no tenía padre. El coordinador le pregunta si todavía tiene miedo de trabajar y ella dice que ya no. Se sienta a su lado y él le pregunta si conoció a su padre y si lleva su apellido. Ella contesta con mucho orgullo que sí a ambas preguntas. Sufrió una pérdida muy temprana: su padre murió cuando ella tenía tres años y ella cree que tuvo que “tragarse” todo su amor porque además, cada vez que ella decía “papá”, la mamá lloraba. El coordinador le pide que cierre los ojos y que recupere las imágenes de su padre. Mientras ella lo hace, el coordinador pide con un gesto a Martín que se coloque frente a ella acostado. Cuando abre los ojos, su alma puede mirar al representante de su padre y decirle con rabia: “¿por qué te fuiste?” varias veces y luego repetir: “cuánto me dolió no tenerte” y “te necesité mucho” hasta que su corazón se comienza a aquietar y luego puede despedirse con un abrazo, que se pasó toda la vida añorando. Con la imagen de su padre en el corazón, tomando toda su fuerza tendrá la posibilidad de despejar su mente de dolores y mirar hacia su futuro aliviada, con la fuerza interior del amor a su padre y su apoyo en él. El trabajo de ese amor contenido es sumamente conmovedor para todos los que están en la ronda. Varios han llorado y todos han exteriorizado su emoción de alguna manera.

El coordinador dice: “Les voy a contar un cuento que se llama: “CADA COSA EN SU LUGAR”: La fiesta reunió a todos los discípulos de Nasrudin. Durante muchas horas comieron y bebieron, y conversaron sobre el origen de las estrellas. Cuando era ya casi de madrugada, todos se prepararon para volver a sus casas. Quedaba un apetecible plato de dulces sobre la mesa. Nasrudin obligó a sus discípulos a comérselos. Uno de ellos, no obstante, se negó. "El maestro nos está poniendo a prueba", dijo. "Quiere ver si conseguimos controlar nuestros deseos". "Estás equivocado", respondió Nasrudin. "La mejor manera de dominar un deseo es verlo satisfecho. Prefiero que os quedéis con el dulce en el estómago -que es su verdadero lugar- que en el pensamiento, que debe ser usado para cosas más nobles".

“Y también les voy a leer una Meditación taoísta de Deng-ming-dao. Tao significa camino, senda. El mensaje de este tipo de meditación es que podemos aplicar las ideas del Tao, francas y accesibles, directamente a nuestras vidas. La meditación se llama “Fusión” y dice así:

Tome el sol, y póngalo en su corazón.

Tome la luna: llévela a su vientre.

Baje la osa mayor.

Fúndase en la Estrella Boreal.

Desde lejanas visiones de los dioses, hemos llegado a una visión orientada a lo interno. En el pasado, la relación con los dioses era considerada vertical. Uno estaba en una posición subordinada, y los dioses eran supremos. Haciendo un pequeño esfuerzo, podemos ver que este punto de vista era un reflejo de las definiciones feudales, y de ingenuas emociones. A diferencia de esto, los que siguen el Tao declaran que los dioses no existen. Creer que esto es una blasfemia es no comprender su verdadero sentido. Antes bien, los que siguen el Tao buscan una relación con lo divino en la que no hay división: procuran un estado de unidad. Si el hombre es uno con su dios, entonces es lógico que no existan divisiones entre ambos. Si no existe división entre ambos, entonces él es dios, y dios es él. Esto no significa que una persona pueda hacer todo lo que los dioses, supuestamente, son capaces de hacer. Más bien, alcanza un estado de ser y de comprensión en el que no existen distinciones, miedos o incertidumbres acerca de lo que es divino. Esa es la razón por la que, a veces, nos proponemos atraer las estrellas a nuestro verdadero ser. Queremos fundirnos con el Tao. En esencia, nos volvemos el Tao y el Tao se transforma en nosotros.

A continuación sigue la ronda y llega el turno de Zulema que está más tranquila y quiere trabajar. El coordinador le pregunta: “¿Qué pasó en tu familia de origen?”

“No sé, nada especial.”

“¿De dónde vinieron?”

“Mi padre era de acá y mi madre era polaca. Judía.”

Trata de sentir cómo fue la venida de tu madre hasta que estés preparad para trabajar.”

Cuando le toca el turno a Gerardo dice llorando: “Me produce miedo que a mi hijo le pase lo mismo.”

Coordinador: “¿Quieres trabajar o preferís esperar?”

Gerardo: “Quiero trabajar.”

Coordinador: “¿Qué pasó en tu familia de origen?”

Gerardo: “Tuve dos hermanitos que murieron por una debilidad congénita cuando eran muy chicos y antes de que yo naciera. Yo fui el mayor y además después murió una hermanita ahogada en la piscina, cuando yo tenía sólo cuatro años. Mi madre me confesó antes de morir, hace ocho años, que su primer embarazo, o sea antes de los dos que murieron, se interrumpió a los ocho meses y que la criatura, que era un varón, nació muerta, cosa que siempre silenciaron en la familia “para evitar más dolores” y porque ella se mortificaba pensando que había hecho algún movimiento brusco que lo había matado.”

Coordinador: “Voy a decir algo que sirve como reflexión general y luego vamos a configurar tu sistema con todos los miembros, los vivos y los muertos. Las muertes de los hijos tienen un impacto muy fuerte e insoslayable no sólo sobre los padres sino también sobre los hermanos. Muchas veces, cuando se trunca la vida del primer hijo, los padres no hacen el duelo y encapsulan ese dolor bajo muchos cerrojos en sus corazones. Los hermanos se sienten conmocionados y, muchas veces también experimentan un sentimiento de culpa. Es como si vivieran traicionando al hermano/a que no tuvo la suerte de vivir. Por lo tanto, el instinto de supervivencia muchas veces se ve debilitado y sienten la atracción de la muerte, para irse allí donde están sus hermanos: la frase "Te sigo" resume esa tendencia y esa dinámica inconsciente, ese instinto de muerte por lealtad ciega. Entonces, uno puede padecer depresión, cansancio vital crónico y fantasías de poner fin a su vida, aunque no conoció a ese hermanito que no llegó a nacer, ni a los otros que fallecieron a continuación y no tiene quizás imágenes de ellos. Sin embargo, las consecuencias emocionales en los padres han sido devastadoras y aunque ellos hicieron todo lo posible para mantenerse vivos y alegres para los hijos sobrevivientes, no lograron disimular las vibraciones del dolor y las ganas de morir. El hijo siempre tiene una afinada percepción para todo lo que sucede a sus padres y reacciona para “ayudar” ciegamente, incluso yéndose en lugar de los padres. Esa tendencia a morir desencadena muchas enfermedades graves, porque el impulso vital está debilitado (las defensas bajas) y el organismo acusa los efectos a través de síntomas que pueden ser terminales. Otras formas que toma la atracción por la muerte es el riesgo en deportes y velocidades al volante, las adicciones peligrosas y los excesos de ingestión. Pero esta dinámica del “te sigo", entonces, puede ser asumida por los hijos que dicen: “Mejor yo que tú" y entonces el hijo prefiere morir en lugar del padre o de la madre. El hijo quisiera hacerse cargo del destino fatal que percibe en su padre y al “copiar” a su padre, le ofrece también la posibilidad de reaccionar a tiempo, la oportunidad de “reordenar” para reencontrar el apego a la vida. Elegí representantes para tu padre, tu madre, el primer hijo que nació muerto, los dos que murieron luego, la hermanita que murió ahogada, vos y tus dos hermanas vivas. Después de elegir a todos, los ubicas y luego vemos a quién más hay que poner.”

Por la dinámica de la constelación, se descubre una fuerte implicancia con las generaciones anteriores descendientes de portugueses por línea paterna. El coordinador coloca a los ancestros del padre hasta cinco generaciones atrás y se muestra un grave distanciamiento y conflicto entre la cuarta y la quinta. Por indicación del coordinador, el representante de Gerardo le va dando la honra a cada uno de los ancestros y de los hermanos que no vivieron, con una reverencia y una frase: “por favor, mírame con amor, si sigo viviendo” e invita a Gerardo a hacer lo mismo al lado de su alma (su representante, que lo abraza y lo apoya). Luego el coordinador coloca a un representante para el hijo y una para la madre del hijo y hace girar a Gerardo y su representante para que miren hacia el futuro, dejando atrás el pasado. Y le indica decir: “De acá vengo” y “Ahora te veo” a su hijo y a su ex mujer.

Cuando Gerardo sonríe pacificado y reconciliado con su origen y su destino, su rostro resplandece con una nueva vitalidad que todos pueden observar. Varias personas secan sus lágrimas, muy conmovidas.

Sigue la ronda y le toca el turno a Zulema que dice: “Me pareció verla a mi madre bajando del barco...”

Coordinador: “¿Quiere decir que estás lista para trabajar?”

Zulema asiente y toma el lugar a la derecha del Coordinador que pregunta: “¿Qué pasó con tu madre?”

Zulema: “Mi madre judía tuvo que huir y abandonó a su primer novio con quien se iba a casar. Él murió. Ella prefirió olvidarlo y se casó con mi padre y nunca más quiso averiguar por su suerte.”

A través de la constelación, en la cual hay un representante de ese primer novio abandonado, todos pueden observar cómo Zulema va descubriendo que en realidad, por medio de su sentimiento de ser culpable de todo lo malo, ella vive los sentimientos que en su momento su madre reprimió. Debe decir: “Este sentimiento es tuyo y lo llevé por amor, por favor tómalo tú”. Surge una exhalación de alivio en su representante. Es un trabajo muy conmovedor que muestra cómo los sentimientos importantes que fueron reprimidos por un miembro de la familia serán adoptados y vividos por otro miembro posterior.

Zulema expresa su sensación de alivio y felicidad con todo el cuerpo y llama la atención su belleza y su levedad cuando vuelve a su lugar.

Coordinador: “Se siente que has vivido una gran transformación.”

Zulema: “Es verdad. No cabe duda.”

Coordinador: “Que lo disfrutes.”

La ronda continúa y cuando llega a Miguel, éste dice:

“Me han parecido muy interesantes todos estos trabajos y como me han dicho que sirve también para tratar problemas de organizaciones pienso que me puede servir para tomar una decisión que tengo que asumir en mi empresa.”

Coordinador: “¿Quieres verlo?”

Miguel asiente y se va a sentar junto al coordinador, siguiendo el gesto de invitación que éste ha realizado con la cabeza.

Coordinador: “Cuéntame cómo nació la empresa, cómo está conformada, quiénes son los dueños y a qué se dedica.”

Miguel: “La fundó mi abuelo, tiene una gerencia general y cuatro gerencias de área, somos accionistas mayoritarios mi hermano mayor, mi hermana menor y yo. Yo soy el del medio y soy el presidente. Mis hermanos son médicos y ejercen su profesión. Fabricamos e importamos material quirúrgico. El tema es si ampliar el capital por medio de una suscripción de acciones a unos inversores extranjeros. Mis hermanos quieren que lo decida yo. Y yo no tengo claro si nos va a fortalecer o nos va a debilitar. Y me pesa mucho la decisión, no puedo dormir bien hace dos meses.”

Coordinador: “¿Los gerentes son de la familia?”

Miguel: “Sí, el gerente general es un primo que además es socio minoritario. El de Finanzas es un hijo mío, el de Compras es hijo de mi hermano, la de Ventas es hija de mi hermana y el único que no es pariente es el de Administración.”

Coordinador: “Bueno, elegí alguien para la empresa, alguien para el desarrollo y el futuro de la empresa, alguien para tu hermano, para tu hermana, para vos, para los socios minoritarios, para los inversores extranjeros y para los cinco gerentes. Son doce personas. Una vez que hayas elegido a todos, los vas a ir ubicando en el espacio, de acuerdo con tu imagen interna, diciendo a quién representa cada uno.”

La dinámica de la constelación va mostrando varios desórdenes y la Empresa no puede mirar hacia su futuro y su desarrollo hasta que los hermanos de Miguel no se acercan a él y miran a los inversores extranjeros. A cierta altura el Coordinador elige alguien para que represente al abuelo fundador y a partir de ese momento, todos le dan la honra y le agradecen y queda claro que se pueden fortalecer con una inyección de capital, siempre y cuando la decisión la tomen en conjunto, asumiendo los tres la responsabilidad. Cuando esto se ordena de esa manera, los hijos de ellos también se pueden unir y mirar hacia el abuelo que se ha situado detrás del Futuro y mira hacia los inversores extranjeros (que son europeos del mismo origen que él) sonriendo.

Miguel se muestra muy satisfecho con el trabajo y acepta tomar su lugar junto a su alma en la constelación.

El coordinador cierra este trabajo contando una historia: “Les voy a leer otro breve cuento de Mulá Nasrudín, el idiota-sabio, el fascinante personaje creado por los sufis, que rompe los hábitos de la mente y puede abrir nuevas dimensiones en la percepción de la realidad. Se llama “La voluntad de Alá”:

- Hágase la voluntad de Alá -decía un hombre pío acerca de una cosa insustancial.

- En cualquier caso, siempre se hace -dijo Mulá Nasrudín. - ¿Cómo puedes demostrarlo, Mulá?

- Es bastante fácil. Si no estuviera haciéndose siempre, seguro que entonces, en un momento u otro, se haría mi voluntad, ¿o no?

La ronda continúa y cuando le toca el turno a Ezequiel, éste dice: “Siento que quiero madurar y eso es envejecer bien, comprometiéndome. Paradójicamente, el “sentar cabeza” de mi tía me evoca una imagen de alegría y paz, no de aburrimiento.”

Coordinador: “Veamos, dijiste que tenés 36 años y que acumulaste fracasos por exceso de éxito. Antes de invitarte a trabajar quiero decir algo: para que una relación de pareja tenga chances de prosperar bien los dos miembros deben ser maduros y confiables, capaces de formar una familia y asumir el rol de padre y de madre. Para ser maduros tienen que haber “tomado” a sus padres y en especial tener cada uno el apoyo del progenitor de su propio género. Idealmente es una unión de la “hija de la madre” con “hijo del padre”. Entre el hijo de la madre y la hija del padre, se dan vínculos débiles e inestables. Cuando la relación con los padres ha quedado trunca u hostil en el alma, esto perturba la capacidad de establecer una relación y un vínculo de pareja. Una de las causas puede estar en anteriores parejas de los padres que no recibieron su lugar y el correspondiente reconocimiento. Si la madre (o el padre) tuvo un vínculo significativo antes de casarse, una gran pasión, una promesa de matrimonio o un casamiento, esa primera pareja forma parte del sistema, dado que otra regla dice que también forma parte del sistema quien hizo lugar a otro. Si esa persona fue olvidada y excluida será representada por un hijo. Estás preparado para ver lo que surja?”

Ezequiel asiente y se ubica junto al coordinador.

Coordinador: “Elegí alguien para tu padre, para tu madre y para vos y ubicalos.”

Claramente la madre mira hacia el hijo y por encima de él hacia el costado y el representante de Ezequiel está atrapado en un campo de tensión entre el padre y la madre, más cerca de ella y encandilado por su mirada, sin poder mirar a su padre.

Coordinador: ¿Tu madre tuvo una pareja anterior?”

Ezequiel: “Mi hermana me contó hace poco lo que le contó nuestra tía, que mamá vivió un amor muy intenso con un hombre que se había separado para casarse con ella, cuando apareció papá y entonces mamá deshizo su compromiso. Parece que papá no quería oír hablar de ese gran amor y mamá jamás lo mencionaba, aunque según nuestra tía nunca lo olvidó.”

Coordinador: “Elegí alguien para el anterior novio y colocalo allí donde va la mirada de la representante de tu madre.”

Se ve en el alma de la madre que en parte ha quedado con él y se ve también por los gestos que Ezequiel representa a ese amante-novio de la madre, aunque él mismo no lo supiera y los demás miembros de su familia tampoco lo imaginaran. Pero es por eso que siempre fue el preferido de mamá, como representante de su anterior amor. Ha tenido una relación muy conflictiva con su padre, ya que inconscientemente se jugaba una rivalidad en el vínculo. Así es como Ezequiel ha sido experto en “ganarse minas” y también en perderlas. Está preso en el espacio de enfrentamiento de sus padres y allí no puede encontrar la energía viril para construir un vínculo fértil.

El Coordinador pide a los representantes que sigan sus impulsos y luego les ayuda a reordenar la escena con una imagen de solución, donde Ezequiel se reconcilia con su padre y le da la honra con frases sanadoras: “Con él no tengo nada que ver”, “Lo siento”, “Vos sos mi padre, por favor, tomame como tu hijo.”

Ezequiel se muestra muy contento y más asentado cuando toma su lugar en la constelación y se puede abrazar a su padre.

Coordinador: “Vamos a hacer un cierre ahora después de este intenso y gratificante trabajo. Yo les agradezco que hayan confiado en mí y en todos los representantes y que hayan colaborado con su energía en todo momento. Como agradecimiento le voy a regalar una recomendación a cada uno, yo voy leyendo y ustedes van eligiendo la que sienten que puede ser para ustedes. Son recomendaciones generales para sentir alivio y liberación en situaciones de confusión y angustia.

 

Recomendaciones de obsequio:

 

Antes de la ronda final el coordinador ofrece veintidós recomendaciones generales para sentir alivio y liberación en situaciones de confusión y angustia y cada uno va eligiendo la suya:

1) Concentrarse en la respiración y hacer ejercicios físicos. 2) Pensar un día a la vez.

3) Primero, lo más importante.

4) Mantenerlo simple.

5) Hacerlo con calma.

6) Distinguir lo que se puede cambiar y lo que no.

7) Darle al pasado su condición de pretérito aceptado

8) Darle al futuro su condición de sorpresa, ingobernable por medio de intenciones y propósitos.

9) Hacer lo posible.

10) Dar pasos positivos pero no decisivos.

11) Empezar por mí, para cambiar actitudes, reconocer limitaciones y asumir responsabilidad en la satisfacción de las propias necesidades.

12) Adoptar la perspectiva de lo efímero y de la riqueza extraordinaria de cada minuto de vida bien aprovechado, sólo por hoy.

13) Mantenerse alerta y receptivo, con el corazón y la mente abiertos para hacer lugar a la guía que puede venir de cualquiera: los maestros y las señales están por todos lados en nuestro camino.

14) Vivir y dejar vivir: a cada uno le corresponde su dignidad, los frutos de sus esfuerzos y las consecuencias de sus comportamientos constructivos o destructivos, esto es válido tanto para uno como para los demás.

15) Soltar las riendas y entregárselas al Espíritu Superior: las respuestas, las acciones, las decisiones y los pensamientos que necesitamos llegarán en el momento indicado por el Destino.

16) Buscar el silencio y la reflexión.

17) Reconocer las emociones.

18) Sintetizar lo que ocurre y sus consecuencias en nosotros sin calificar a los demás.

19) Tener presente que la venganza, el resentimiento, la culpa, la crueldad y la intolerancia nos acercan y nos igualan a aquellos que enjuiciamos y combatimos y además nos hacen más daño a nosotros mismos que a ningún otro, impidiéndonos dejar las consecuencias en el campo de cada uno.

20) Experimentar la gratitud por los dones recibidos y por nuestro destino: encontrando la fuerza correspondiente al reconocimiento y la reconciliación.

21) Recordar que el gran poder está en la reconciliación con todo lo que es, ya que todo tiene origen en la misma fuente, así como la luz y la oscuridad, el sol y la luna, lo que sentimos que nos beneficia y lo que sentimos que nos daña, lo que creemos que es bueno y lo que creemos que es malo.

22) Pensar qué es lo que debilita y qué lo que fortalece en cada situación.

 

Todos aplauden.

 

Principales Sentimientos y Aprendizajes

 

Por fin, el Coordinador invita a todos los que trabajaron temas personales a que digan en una palabra su sentimiento principal y a todos los que no han trabajado un tema personal a que digan, si quieren, cuál fue su aprendizaje de la ronda, hablando en primera persona y sin necesidad de hacer alusión a casos en especial. Las formulaciones son, como siempre, asombrosas porque muestran hasta qué punto quienes permanecen en su asiento o quienes trabajan de representantes en el sistema de otros se sienten transformados por la experiencia. Expresan en forma cabal la profundidad que tiene el trabajo para todos los presentes. A continuación, los testimonios:

Ricardo: “gratidud”

Mónica: “agradecimiento”

Soledad: “alegría”

Ezequiel: “paz”

Aprendizaje de Omar: “Estoy muy conmovido y agradecido. Siento que he andado lleno de juicios y de “saber” erróneo, petulante y soberbio, diciendo “no lo perdono” o “ya lo perdoné”, “esto no lo tomo”, “me hubiera gustado aquello”. No importa nada: en un caso ha prevalecido el rencor, en otro la soberbia de ponerme por encima a otorgar perdón o a saber más que el destino, como un ser superior. Lo cierto, es que de esa manera no acepto, no tomo, no soy humilde y me considero capaz de criticar u observar con malos ojos lo que me dieron o hicieron otros, como si me creyera mejor o quisiera convencerme de que lo soy. He aprendido mucho, voy a ejercitarme en el tomar sin juzgar. Se me deshizo el nudo en la garganta y voy a venir nuevamente para ver si puedo trabajar un tema mío. Muchas gracias a todos.”

Aprendizaje de Elsa: “Siento que vivo equivocada, me cuento muchas historias para negar la realidad. Consumo gran parte de mi vida escribiendo mentalmente una narración que me deje bien parada, echándole a otros las culpas de mi incapacidad para ser feliz. Tengo mucha más claridad que cuando llegué. Yo también voy a venir a la próxima reunión. Gracias.”

Miguel: “admiración”

Aprendizaje de Sergio: “Me llevo muchas cosas y una sensación muy linda del dolor compartido con mucho respeto. Estoy admirado por el coraje que mostraron todos los que trabajaron y abrieron su corazón con tanta generosidad. Creo que me va a servir a mí y a mi familia. Porque este sistema da herramientas para que el amor pueda crecer en las relaciones familiares. Será cuestión de probar nuevamente. Gracias a todos.”

Aprendizaje de Dolores: “Me tocó muy profundamente todo y mi reflexión es que yo también invierto muchísima energía para negar lo que creo poder ocultar: mis lados oscuros. Me siento renovada y con ganas de más. Gracias.”

Aprendizaje de Martín: “Me pareció todo fascinante, como si me hubiera abierto los ojos para ver que enfermamos, tenemos accidentes y padecemos conflictos, como oportunidades de sufrimiento para mirar hacia donde nos negamos a mirar: aquello que suprimimos de nuestra mente porque nos molesta o nos “envenena”: un pariente asesino, una tía loca, un familiar golpeador, una abuela infiel, un estafador, una abusadora, un cónyuge anterior, un niño muerto... Ya me empecé a imaginar por dónde viene lo mío con mi hermana. Im-pre-sio-nante... Gracias a todos.”

Zulema: “serenidad”

Aprendizaje de Víctor: “Ví que los censurados, los excluidos, aquellos a quienes no les damos el lugar y de quienes nos quisiéramos diferenciar, siempre vuelven... Estoy super movilizado. Espero animarme otro día para trabajar mi problema. Gracias a todos y en especial a los que me eligieron como representante, porque me tocó hacer dos veces de pareja y es como si se me hubiera aflojado algo muy importante. No sé, me siento más cómodo...”

Mirta: “Si bien no me tocó trabajar porque sentí que era mejor esperar... oh, casualidad, me eligieron para hacer tres veces de madre y fui comprendiendo distintas cosas de mi relación con mi propia madre, que es mi problema... Me voy con mucha gratitud y también serenidad, como si hubiera estado toda una semana en un spa!!!” (risas)

Gerardo: “energía”

Nadia: “reconocimiento”

Aprendizaje de Pamela: “Estoy conmocionada y pensando a mil por hora cómo será mi historia por debajo de todas mis “certezas” y de mis narraciones intelectualizadas una y mil veces, donde obviamente siempre pretendo aparecer como la buena de mi propia película... como sé poco de mis ancestros, me pregunto si en mi inconsciente seré leal a algún excluido, que en cada una de mis crisis puja por ser reconocido, mientras yo sin saberlo, lucho por acallarlo. Ahora tengo ganas de averiguar más de mis antepasados. Nunca me interesó. Siento que me voy muy enriquecida por la experiencia y casi con más sentimientos que ideas. Muchas gracias.”

Aprendizaje de Simón: “Yo aprendí que en el momento en que pretendemos excluir o “aniquilar”, nos equiparamos con esos rasgos no-éticos que censuramos. Fue muy fuerte lo que me tocó representar y me sentí muy cómodo con todo este grupo. Sin excepciones. Creo que es la primera vez en mi vida que me siento relajado en un grupo. Gracias a todos, de corazón.”

Aprendizaje de Marina: “Entendí que el mayor problema en cualquier situación o conflicto no es el otro, sino uno mismo y que siempre conviene empezar mirando hacia adentro del propio sistema, en busca de las raíces que pueden mostrar la solución. Creo que avancé mucho en cuanto a mi tema con el trabajo y el dinero por lo que me tocó representar en relación con la madre. Ahora por lo menos tengo una pista. Gracias a todos.”

Lucía: “reconciliación”

Andrés: “amor”

Aprendizaje de Daniela: “Siento que me hicieron descubrir que nos pasamos la vida acumulando “conocimientos” que no sirven para lo principal que es el “re-conocimiento” de los otros, que nos permite re-conocernos a nosotros mismos tal cual somos, con lo que nos gusta y con lo que nos cuesta reconocer y aceptar... así que gracias a todos.”

Aprendizaje de Luisa: “Siendo docente, siento que avancé más en estas horas que en los últimos diez años porque muchos enfoques de la educación, de la psicología y de las ciencias humanas, no han hecho sino acentuar las tendencias críticas, las conciencias insatisfechas y la intolerancia hacia los rasgos “no éticos” de las conductas de los otros. Muchas gracias.”

 

Coordinador: Se pueden llevar una copia del texto que se llama “La planta que da flores de luz”

 

LA PLANTA QUE DA FLORES DE LUZ

Me encanta cuando descubro que cuidan para mí esa planta que da flores de luz. Desde muy chica, aprendí a ocuparme de ella. La primera que me enseñó cómo hacerlo fue, por supuesto, mi madre. Después, también mi padre entró en escena con sus conocimientos y habilidades. Luego se agregaron hermanos, maestros, amigos. Y más tarde, novios, amantes y marido. De todos ellos fui aprendiendo, de sus virtudes de jardineros y de sus fallas o ignorancias. Desarrollé una gran sensibilidad para reconocer cuándo me la cuidaban y cuándo se olvidaban de ella o estaban muy ocupados en otras cosas y no tenían tiempo ni ganas. Cuando tuve mis propios hijos, seguí aprendiendo, cuidándoles yo la planta y descubriendo con enorme gratitud y asombro cómo aprendían ellos a cuidarla. Esto que cuento es por supuesto la experiencia de mucha gente, sólo que yo la he llamado así y no sé si otros lo han bautizado de la misma manera, pero ciertamente sé que a muchos les va a gustar adoptar esta forma de pensar en el amor. Porque casi todos los seres, antes o después en la vida –algunos muy cerca del momento de la muerte-, descubren que la bella planta de las flores de luz es la que alimenta el alma. Cuando el alma no se puede nutrir con la luz de ellas, pierde brillo, tiende a desaparecer, adelgaza, se va a cuarteles de invierno, vive a dieta y desaparece. Por el contrario, cuando tenemos mucha gente que nos la cuida y sabemos entrar en relación inmediata y espontánea con mucha más gente cada día, justamente porque traemos mucha luz, mucha carga acumulada, mucha pila de amor, y la luz nos fluye con generosidad, iluminando a los que entran en contacto con nosotros y a los que nos necesitan: nos sale por los ojos, por la sonrisa, por las manos, en las caricias que nos rebalsan por todo el cuerpo porque hierve la sangre con alegría y agradecimiento y podemos dar y dar sin calcular el recibir pero sumamente abiertos a hacerlo, con dicha, con placer, con amplitud, cada vez se da más y se recibe más y es mayor la fiesta y la vida responde sobre su sentido con vuelo y levedad y rapidez y exactitud y visibilidad y multiplicidad y consistencia. Celebración y ceremonia, cuidar las plantas una misión de vida: el sentido mismo. El secreto a gritos, el camino, el paraíso en la tierra. Yo soy tú, vos y yo, todos nosotros, el universo, la totalidad, la tierra prometida, el cielo y la tierra unidos: la reconciliación de las almas.

 

 

EL AMOR: EL ORIGEN DE LA VIDA Y EL ALIMENTO DEL ALMA

 

Tener un amor, es saber cuidarlo...


Si usted alguna vez ha pensado -o lo han pensado otros por usted- que quizás es un poco ignorante en el tema del amor, quizás quiera preguntarse cómo hacer para cultivar un aprendizaje y para entender de qué manera esa tarea de “cultura” tiene que ver con la alegría de vivir y la presencia del alma... Porque el alma sólo se alimenta de amor y suele retirarse a cuarteles de invierno o se pone a dieta y adelgaza indefinidamente cuando nosotros no sabemos nutrir el alimento que necesita... Y entonces andamos como desalmados, capaces de ofender y agredir porque no sabemos bien qué nos pasa... desangelados, capaces de no sentir y opacarnos, amargados e indiferentes a casi todo, porque nada nos motiva...

 

Si usted ha sentido ganas de reír y de llorar con alguien, quiere decir que es capaz de sentir alegría y tristeza con esa persona. No es poca cosa, en especial si alguna vez aparecen juntos esos sentimientos. Es un buen comienzo, pero no siempre es suficiente para sentir y mucho menos para ser capaz de expresar que ama a esa persona. Pruebe algunas cosas sencillas. Primero, recordar esos sentimientos cuando se despierta. Écheles una miradita para asegurarse que estén bien y libres de cualquier molestia. Riéguelos antes de que comience el trajín de la jornada con sus agobios y amenazas. Deles suficiente agua y atención antes de que aparezcan los apuros para llegar al trabajo o a una entrevista, la estrechez en los medios de transporte y la tensión del tráfico, el aburrimiento por los trámites, las pérdidas de papeles o de datos en la memoria (suya o de la computadora), los sofocones propios del clima ambiental y el nerviosismo de la vida diaria con sus tareas pesadas y rutinarias, la inseguridad y los reclamos de las multitudes necesitadas, insatisfechas o malhumoradas, la ausencia de alma en la convivencia con tantas penurias políticas y sociales... Más tarde, y desde cualquier lugar donde usted se halle, vuelva a contemplar sus sentimientos con ternura y agradecimiento, susúrreles alguna picardía o confiéseles una ilusión o un sueño, agudíceles la imaginación con alguna promesa, préstele lustre a su vitalidad acariciándolos en el recuerdo, además de ventilarlos para que respiren cómodos y puedan ocupar todo el espacio que necesiten en su corazón... En medio de cualquier tarea, hágales un lugarcito, déjelos entrar de visita, secreta y subrepticiamente cuando haya otros alrededor... y si alguien manifiesta su curiosidad por saber qué está cuidando usted, que lo hace sonreír o quedar tildado, le convendrá ingeniárselas para hacer una referencia tan delicada y tan reservada que los ponga a buen resguardo de sentimientos ajenos azuzados por eventuales rivalidades, que podrían querer competir por el aire o por la luz, con envidias o maledicencias... y entonces, además -como si fuera poca toda la abnegación que usted ya ha mostrado por proteger y cuidar esos sentimientos que cultiva por la otra persona-, dedique un invalorable ratito –en el lugar menos pensado, tan luego en el ascensor como en el baño- a desmalezar las inmediaciones de sus sentimientos y a darles oxígeno a las raíces, moviendo un poco la tierrita con nuevas asociaciones de antiguos recuerdos... y si se entusiasma, no dude en sacarle brillo al tallo y a las hojas de sus sentimientos, hablándoles con un movimiento leve de los dedos, las yemas unas contra otras como sintiendo el tacto de algo muy valioso, siempre que no tenga oportunidad de usar las manos o la lengua para enviar un mensaje o hacer un llamadito en el cual expresar algo de toda esta dedicación silenciosa, constante y secreta... Si todavía no tiene oportunidad de llegar a la persona en forma directa para alegrarse y entristecerse con ella, asegúrese que los sentimientos que le guarda estén protegidos contra hormigas, babosas y otras pestes, o sea de todas las ideas que asaltan con rencor y recriminaciones o pican y depredan con vocación parásita, mezquina, egoísta o soberbia... y siéntese donde sea, solo y sereno aunque haya gente, a observar embelesado sus sentimientos, por sentir que son de su propia siembra y que usted puede estar muy orgulloso y confiado cuidándolos, ya que crecen sanos y fuertes para encontrar su merecida correspondencia... y entonces reflexione y afile su mente para expresarlos con mucha gracia y simpatía, de la manera más sencilla, bella y sincera que cada día vaya encontrando, como quien descubre nuevos pimpollos y sorprendentes frutos, mientras va guardando los pétalos de las flores para alimentar las esencias con sus características permanentes... y todo esto lo hará con gran placer, si puede ir confiando que “su” amor -su persona para reír y llorar juntos- va a aparecer si no ha llegado aún y no sólo sabrá de sus afanes y cuidados y los reconocerá con gratitud, sino que usted apreciará que ella los valore tanto, que se le hagan carne y sea a su vez capaz de conmoverse, o sea moverse con usted, manifestándole su emoción, su ternura y apasionamiento y se sienta aún más motivada a agrandar y ensanchar, con pareja dedicación y calidad, su propio jardín... para honrarlo y homenajearlo y cuidar a imagen y semejanza los sentimientos que ella albergará por usted, que serán de la misma estirpe...
Al ser amado le encanta percibir –a través de pequeños detalles y señales imperceptibles para otros- que uno sabe cultivar y nutrir lo que siente por él... y el alma de ambos se hace más presente... y la vida responde sobre su sentido.

No se asuste si luego esto comienza a ocurrirle con un animal, con una casa, con una planta, con una estrella, con una flor, con una piedra, con el universo, con una comida, con la idea de existir... y todo se vuelve mucho más veloz, abarcador e instantáneo. No es común, pero es normal cuando se ama: la vida misma es la que responde sobre su sentido.

 

Ventajas y beneficios del método

 

+ Posibilidad de superar graves crisis personales y relacionales en muy poco tiempo

+ Posibilidad de lograr significativas mejorías en enfermedades cuando la medicina necesita ser sistémica

+ Liberación de fuerzas con inmediatez y eficacia que es difícil de experimentar en procesos psicoterapéuticos

+ Pacificación y distensión a nivel de la persona y también en su sistema familiar y/o laboral

+ Aprendizaje de los Órdenes del Amor y de las consecuencias de la infracción a dichos órdenes

+ Aprendizaje de salidas y soluciones para ordenar los sistemas

+ Iluminación de los procesos fundamentales de la existencia y de la convivencia

+ Comprensión de las condiciones que contribuyen al éxito o al fracaso de las relaciones

+ Posibilidad de que el amor crezca y fluya en las relaciones

+ Posibilidad de renovar la vida, resolviendo conflictos entre padres e hijos, hermanos, parientes, socios y amigos

+ Posibilidad de desarrollarse sin ataduras y con perspectivas de éxito, en conexión y armonía

+ Posibilidad de aprender a tomar las decisiones correctas, aquellas que fortalecen

+ Posibilidad de ayudar a otros respetando su destino y no pretendiendo dar aquello que no tenemos

+ Posibilidad de contribuir a la paz y la reconciliación en todos los ámbitos de actividad

 

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